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Los Inmigrantes No Somos Criminales

  • Sister Maria Guadalupe Malvais, MGSpS

“Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos e hijas de Dios” (Mt 5, 9).

Ha sido una gracia y una hermosa experiencia el poder viajar a la frontera con las hemanas de Giving Voice, Julia Walsh, Tracy Kemme, Priscilla Torres entre otras hermanas más que nos acompañaron para participar en la marcha por la justicia para los inmigrantes organizada por SOA Watch. Para cada una de nosotras es importante trabajar para que haya  justicia para los inmigrantes. Aquí quiero hacer eco a las palabras que años atrás Benedicto XVI pronunciara:  

“Quien tiene mayor poder político, tecnológico o económico, no puede aprovecharlo para violar los derechos de los otros menos afortunados. En efecto, la paz se basa en el respeto de todos. Consciente de ello, la Iglesia se hace pregonera de los derechos fundamentales de cada persona.”[1]  

Como mujer migrante y como religiosa,  viajar a la frontera de Nogales Arizona y  Nogales México significo sentirme hija de Dios y hermana con mis herman@s necesitad@s, además de poder dar una respuesta al llamado de solidaridad que la situación clama. Fue poder unir nuestras voces como organización Giving Voice, a una sola voz con nuestros hermanos y hermanas que claman justicia y esperan por una reforma migratoria que favorezca la unión de la familia en lugar de separarla.

Durante la Vigilia a las afueras del Centro de Detención Eloy, pude sentir el dolor que embarga a las familias por tener a sus seres queridos en prisión. Me conmovió hasta el alma ver a las personas detenidas en ese centro, mover sus cortinas de un lado para otro cuando desde fuera les gritábamos  “NO ESTAN SOLOS, NO LOS HEMOS OLVIDADO”. Me imaginaba lo que sentiría yo al ver alguno de mis seres queridos allí encerrado y pude sentir con estas familias la impotencia, el dolor, la frustración, pero también la esperanza por un futuro mejor.

Es doloroso para el inmigrante ser tratado como criminal, encerrado en una prisión tan solo por querer buscar un mejor futuro para ellos y sus familias. Muchas veces la violencia o la situación económica en nuestros países de origen nos obligan a emigrar como lo fue en mi caso. Ninguna persona deja a su familia y a su tierra por gusto, ellos y ellas saben que pueden morir en el intento. Esto toca las fibras de mi corazón pues Mi hermano Mario, uno de mis hermanos menores casi muere en el desierto cuando la persona que lo guiaba “coyote” lo abandono a mitad del desierto porque a mi hermano se torció un pie y no pudo caminar más… le dijo “espérame aquí voy a buscar ayuda” y ya nunca regresó, al ver esto y por el calor que hacía, mi hermano comenzó a caminar como pudo y se encontró con un charco de agua sucia de la cual bebió pues moría de sed. Mi hermano cuenta que se encontró con oficiales de emigración pero no se detuvieron para ayudarlo o detenerlo… con su pie hinchado de dolor llego a un poblado donde una buena samaritana le tendió la mano y le presto su teléfono para llamar a la familia. En casa orábamos para que mi hermano estuviera bien. Gracias a Dios mi hermano se recuperó favorablemente y hace algunos años se hizo ciudadano Americano pero estoy segura que nunca olvidara lo que vivió en el desierto.

Cuando los inmigrantes llegan a la frontera con Estados Unidos las palabras de Jesús “tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento…” Mt 25:35, parecen olvidarse. Algunas instituciones privadas reciben ganancias económicas por mantener como prisioneros a estas personas. En palabras del Papa Francisco " Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia del llorar, del “padecer con”: ¡la globalización de la indiferencia nos ha quitado la capacidad…!”[1]

Una Luz de Esperanza

Me siento muy contenta de que ahora yo como ciudadana de este país puedo ayudar a mis hermanos y hermanas migrantes “Dando Voz” y en unión con la Iglesia poder gritar a una voz…”NINGUN SER HUMANO ES ILEGAL”.

Gracias a Giving Voice porque de aquí surgió la idea de tener esta experiencia,  y gracias también a mis hermanas Misioneras Guadalupana del Espíritu Santo que me apoyaron para poder ir a esta protesta a favor de los migrantes.

Han. María Guadalupe Malvais, MGSpS

www.mgsps.org




[1] Papa Francisco. Misa con Inmigrantes en Lampedusa. Julio 8, 2013. 




[1] Benedicto XVI, Mensaje para la celebración de la XI Jornada Mundial de la Paz. Enero 1 del 2007, 4.