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Mi gratitud por formar parte del Core Team de Giving Voice

Autora: 
Rejane Cytacki, SCL

Por invitación de una amiga de Giving Voice, la hermana Julia Walsh, pasé mi retiro anual en el Marywood Franciscan Spirituality Center ubicado en Northwoods of Wisconsin. Me pareció que este tiempo de recogimiento invernal durante el Adviento era una gran oportunidad para reflexionar sobre mi participación en el Core Team de Giving Voice. Comencé mis funciones en el Core Team dos meses después de haber profesado mis últimos votos en 2013 y, durante ese período, he trabajado con trece hermanas diferentes provenientes de doce comunidades distintas.

Es asombroso mirar atrás y ver cuánto ha avanzado Giving Voice en los últimos cinco años. Después de recibir la designación oficial como organización sin fines de lucro y de obtener una donación plurianual de la Fundación Hilton, Giving Voice ha crecido realmente con el establecimiento de una presencia en la CTU, la contratación de una coordinadora de comunicaciones, el trabajo en los procesos de habilidades de liderazgo y planificación estratégica, la creación de un nuevo sitio web y la adquisición de equipo para brindar interpretación en nuestras reuniones. Además, desde el verano pasado, Giving Voice está ofreciendo becas para oportunidades de liderazgo, idiomas y promoción de relaciones.

Hemos aumentado nuestra presencia en las redes sociales con la participación de más de 260 hermanas, y celebrado reuniones maravillosas a nivel nacional y por grupos de edad, con la asistencia de 22 comunidades nuevas en los últimos tres años. Nuestra red de relaciones entre hermanas se ha fortalecido y la sinergia resultante nos permite colaborar y trabajar juntas en proyectos, como el libro In Our Own Words (En nuestras propias palabras), la marcha y los servicios de oración en apoyo a la inmigración, e iniciativas para tender puentes con las comunidades del CMSWR.

Mi propia vocación y destrezas de liderazgo se han fortalecido en los nueve años que he estado activa en Giving Voice. A partir del modelo de participación en la toma de decisiones que usamos, basado en el proceso The Circle Way (El círculo), he adquirido las habilidades para escuchar y facilitar el liderazgo que uso en mi ministerio y comunidad. Mis amistades con compañeras de todo el país propiciaron mi actual ministerio en Racine, Wisconsin, en el Eco-Justice Center. Así que, aunque solo tengo una hermana de la Caridad de Leavenworth en Wisconsin, conozco a varias hermanas de Giving Voice con las que me puedo comunicar periódicamente. La red de Giving Voice sigue inspirándome, me llena de esperanza en la vida religiosa de hoy en día y me conecta con mujeres maravillosas de muchas congregaciones.

Cada una de nuestras congregaciones sigue determinando cuál será su función en el futuro; sin embargo, para apoyar a Giving Voice, es aún más importante animar a las hermanas menores de 50 años a participar y a donar fondos que se destinen a la formación y las vocaciones.

Al final de mi retiro, me vino a la mente esta canción de la Comunidad Taizé de Jacques Berthier:

El Señor es mi fortaleza,
El Señor es mi canción.
Él nos da la salvación,
En Él confío y no temo más.
En Él confío y no temo más.

Esta canción expresa mi gratitud por el tiempo que he trabajado en el Core Team de Giving Voice y la esperanza del Adviento de que la presencia de Dios está con todos nosotros en nuestro camino hacia el futuro de la vida religiosa.