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Tomar los Votos: Entrevistas con las Hermanas Más Jóvenes Parte 1

En honor a una temporada plena de hermanas más jóvenes que toman sus primeros votos y los votos permanentes, Giving Voice se acercó a aquellas que recientemente emprendieron o que pronto emprenderán este viaje sagrado.

Este mes, publicaremos las entrevistas a la Hermana Michelle Garlinski, que pertenece a las Hermanas de los Santos Nombres de Jesús y María de Winnipeg, Canadá, quien ha "recientemente profesado" sus votos, este año, a la edad de 40, y quien ha comenzado un programa de retiros para mujeres y hombres religiosos menores de 55 años con el Padre Ronald Roshlsier. También escucharemos a Hermana Romina Sapinoso, oriunda de Filipinas, quien tomará sus primeros votos el 22 de septiembre con las hermanas de la Caridad de Cincinnati, después de un verano de discernimiento y de trabajo con jóvenes refugiados en Nueva York. Y también escucharemos a la Hermana Christina Chavez, perteneciente a la Congregación de la Divina Providencia de San Antonio, quién tomó sus primeros votos este verano, y está actualmente trabajando en su primera misión como ministra en el campus del Centro Católico Universitario de la Universidad de Texas.

GV: ¿Por qué no nos cuentan algunas alegrías y dificultades de convertirse en hermana religiosa consagrada?

Hermana Michelle: ¡Fui tan feliz ese día [al tomar los votos]!  Recuerdo que saludé a todos los invitados en la puerta mientras llegaban y que todos me decían ¡nunca te habíamos visto tan feliz!"  Estaba claramente alegre, no con esa alegría risueña sino con la alegría de decir "Es esto y es verdadero".  Encontré el lugar en donde más amo a Dios, y es en esta vocación.  

Pienso que ese día de alegría fue en este año, estar de alguna manera en la cima de la montaña, escalándola y llegando. Pero pienso que no fue sólo ese  día en que se llega a la cima de la montaña. El hecho de que estuvieran 12 de mis hermanas de la provincia de EE.UU., y de que nuestras hermanas locales estuvieran tan alegres conmigo, y que mi familia fuera una parte integral de la celebración.  Allí se encontraban todos los mundos que para mí reflejan la Iglesia.  Allí estaban todos los mundos que tienen una comunidad y que me enseñaron a ser comunitaria. 

Mientras continúo avanzando, creo que no hay un sólo día en que no me despierte y vuelva a elegir mis votos, de la misma manera que en un matrimonio. Entonces pienso, cómo estoy viviendo los votos de Cristo en el mundo de hoy. De qué manera dichos votos aportan alegría y mejoran, aunque sea un poco, la vida de alguien. Es una opción diaria, es la opción de ser comunitaria todos los días, y de ser consciente, y ser testimonio de dicha comunidad. Ya sea con las hermanas o con mi lugar de trabajo o mi familia, es un testimonio especial que debo dar y del que necesito ser responsable.  
 

Hermana Michelle

Hermana Romina: Todos mis mundos diferentes se juntarán el 22 de septiembre, y es divertido imaginarlos a todos juntos. Asistirán varias personas de distintas culturas y países. Hermanas de Corea, de Cincinnati, de Kenia, y muchos aspectos diferentes de mi vida se juntarán ese día. Sólo se trata de todos esos mundos unidos, y va a ser tan emocionante y diferente.

Hoy, todo está tan bien.  No tengo ninguna duda. Este es el momento y el lugar, y es lo que se supone que debo hacer. Es el momento justo para mí, y Dios lo sabe, probablemente dos días antes me sentiré nerviosa, pero, ha pasado tanto tiempo.  En este momento, me siento en paz con todo esto, me abruman un poco los detalles, pero en mi interior me siento muy bien.  Se siente bien, cae bien. 

Hermana Christina: Las dificultades son simplemente las cosas que no puedes hacer, y eso es muy duro.  Pero de la misma manera, los votos traen alegría, traen libertad. Por eso, sé dónde se apoya mi obediencia, no tengo que estar atada a otras cosas. No tengo que estar atada a ninguna estructura de la sociedad. He podido crecer en confianza, y he tratado de formarme de esa manera. He estado creciendo en confianza, y sólo por ser una hermana no significa que no piense en ello.  

Hermana Christina

GV: ¿Pueden contarme algo sobre la transición de ser una miembro no consagrada de su comunidad y ser una miembro consagrada?

Hermana Christina: Mi experiencia en el noviciado fue prepararme para el ministerio. Pude realizar una experiencia de internado en una Universidad, esto me ayudó a ver y a estar más expuesta al origen de otras personas. Los estudiantes que trabajan, provienen todos de distintas formas de ser Católicos. Por eso, ahora estoy ayudando a la gente a profundizar sus sentimientos sobre qué es ser católico, y esto (mi información) me ayudó a ser una mejor ministra.  

Ahora que estoy trabajando, mi consagración es una estructura, una estructura base desde la que me muevo.  Mis votos me ayudan a mantener el vínculo con mis hermanas del pasado. Los votos son para mí misma y para el reino de Dios. Debido a que soy una persona consagrada, tomo todas mis decisiones a través de esta lente, y esto se siente muy liberador.

GV: ¿Qué les sorprendió cuando tomaron la decisión de convertirse en religiosas consagradas?

Hermana Michelle: Lo que es interesante es que podemos saber que algo será difícil, pero somos mujeres que ingresan a la vida religiosa, mayores que "cuando empezaron", ingresamos con más conocimientos, somos más conscientes.  Aportamos distintas preguntas y realidades. Y dado que el momento del ingreso es diferente, somos conscientes de que vamos a tener distintas dificultades, y en nuestra cabeza lo sabemos, pero creo que lo que más me sorprendió fue cuán difícil fue para mi corazón.  

Podemos expresar de distintas formas el hecho de que nuestras comunidades están envejeciendo, y hay una sensación de reducción. Podemos reformularlo como un tiempo de comunión diferente. Pero, es la realidad. Por eso debemos luchar con la pena y la pérdida.  Y lo sabíamos cuando ingresamos. Pero lo que sorprende es lo difícil que es para nuestros corazones.

Nuestras comunidades religiosas han sido muy proactivas en temas como el cuidado de la salud, y nuestros ministerios incorporados por separado, por eso no siento ese peso. Pero contamos con este precioso don de la presencia, y no queremos que termine. Para mí es un gran maestro, y son momentos de sabiduría con las hermanas más ancianas.  

Y no se confundan, me encanta nuestra conexión de hombres y mujeres jóvenes religiosos.  He creado un movimiento de mujeres y hombres menores de 55 para realizar retiros todos los años. 

GV: ¿Puedes hablar un poco más sobre el retiro?

Hermana Michelle: Durante mi año de noviciado, asistí a la Asociación Nacional de Formadores y Directores de Vocaciones. Mis líderes me pidieron si podía llevar esa experiencia a casa, por eso estuve experimentando en la conferencia, mirando la sala y pensando ¿"con quiénes estoy envejeciendo, como religiosa, en Canadá"?

Volví a Berkeley y lo incluí en mis oraciones, y recuerdo que mientras oraba pensaba en "¿Qué hago con esto? ¿Hacia dónde voy con esto?"  Debido a que todos los religiosos tienen un tiempo de retiro durante el año, sabía que podría haber algo que nos reuniera. Tengo comunicación con el Padre Ron Rolheiser, y sabía que venía a Saskatchewan todos los veranos.  Entonces pensé, ¿por qué no?  Me comuniqué con Ron y le dije, esto es lo que siento, ¿te interesaría compartir este sueño conmigo?  Él me contestó "es demasiado importante para no hacerlo".

Por lo tanto, en el verano de 2017 tuvimos nuestra primera reunión y para mí fue muy importante que fuéramos hombres y mujeres religiosos, pienso que es el modelo de Iglesia que ambos apoyamos. Entonces, lo volvimos a realizar el verano pasado. Nuestro lema, o eso que nos guía es "hagamos bien lo pequeño". El retiro es simple y no es un momento complicado, tenemos silencios, y también información. Momentos para tener conversaciones sagradas y conocernos un poco más.

GV: Durante este tiempo de crisis en la Iglesia, ¿qué significa vivir los votos?

Hermana Christina: "Siento esta necesidad como un llamado a la acción, y que mucha gente no sabe que nosotras (hermanas) no formamos parte del clero y no estamos ordenadas.  Por eso, lo que siento es la necesidad de empoderar a nuestros laicos y ayudar a las personas, y retenerlas, y alentarlas a ser parte del cambio."

Romina, a la derecha, en Nueva York

GV: ¿Qué aprendieron a través de los procesos de discernimiento sobre la toma de votos que pueda haber resultado un desafío?

Hermana Romina: Fue muy útil hablar con personas no blancas sobre los votos. Les pregunté sobre los votos a otras hermanas de Filipinas, y qué significan esos antecedentes. Nuestro contexto de pobreza es muy diferente del que viven las hermanas en los Estados Unidos.

Mi familia está en Filipinas, son gente simple, no están educados, y no tienen suficiente dinero para jubilarse, aún cuando han trabajado toda su vida. Es una preocupación muy distinta para alguien que ingresa a la vida religiosa desde dicha cultura. No conozco a ninguna de las hermanas con quienes viví que deba preocuparse por la atención de la salud o la jubilación de sus padres. Pueden ingresar libremente a una situación en la que no poseerán nada y estar cómodas sabiendo que no podrán ayudarlos en caso de que lo necesiten.  

Mis padres me apoyaron mucho, pero a mi me pesa saber que estaré limitada para ayudarlos, y esta es una situación muy diferente a la de quienes han crecido en sociedades más prósperas que proveen atención básica de la salud, aún cuando aquí no sea perfecta.

Pero, a través del discernimiento, aprendí que el voto de pobreza tiene que ver con aceptar nuestras limitaciones, lo que significa resignarse a tener el control sobre el futuro. Es otro nivel de dejar hacer y rendirse. Por ello, abrazaré dicha pobreza, sabiendo que más de la mitad del mundo vive en este tipo de situación, y mi familia es uno de ellos. Se trata de incorporarlo, por eso soy solidaria con la mitad del mundo sabiendo que mi familia está también en esa situación.

Para sentirme más cómoda al unirme a las hermanas, ahorré y dejé cierta cantidad de dinero para mi familia.  Y ahora, es el momento de hacer lo que siento que Dios me pide que haga. Y creo que parte de dicha gracia, es que Dios se hará cargo de ello.  

El próximo mes hablaremos con Nicole Varnerin (Hermanas de Notre Dame) Reyna Badillo (San Francisco de Dubuque), y la Hermana Mary Therese OP (Hermana Dominicana de la Misión de San José) sobre sus experiencias al tomar los votos. 

El próximo mes hablaremos con Nicole Varnerin (Hermanas de Notre Dame) Reyna Badillo (San Francisco de Dubuque), y la Hermana Mary Therese OP (Hermana Dominicana de la Misión de San José) sobre sus experiencias al tomar los votos.